Un poco de mi 

cropped-cropped-fotonoticia_20150503160124_800.jpgMi infancia:

Mi familia estaba formada por padres clase media, esforzados, muy trabajadores y una hermana algunos años menor que yo. Mis padres como era costumbre de la época tuvieron muchos hermanos, los que a su vez hicieron sus propias familias, así que no pude aburrirme con tantos primos y primas.

Mis primeros seis años fueron guiados por mi abuela materna a la que recuerdo con cariño, ella enfermó por una trombosis y aunque no pudo seguir cuidándome, estuvo junto a mi por trece años más. Siendo pequeña la enfermedad de mi abuela me afectó mucho, pasaron por casa varias empleadas en compañía de enfermeras de las cuales tengo buenos recuerdos y de otras no tan buenos.

Era una niña tranquila, acompañaba a mi padre a todos lados, fue mi héroe y desde pequeña me enseñó el valor de la mujer y la importancia que debe tener dentro de la sociedad, entre muchas otras cosas.

Fui algo religiosa por la enseñanza de mi abuela. Amigos hombres muy pocos, excepto mis compañeros del colegio básico. Por cierto, a esta edad llego un momento en que estuve un poco pasada de kilos, dibujaba mucho y comía golosinas viendo televisión, así que no lograba recuperar mi silueta, estuve bien acomplejada. No me ayudó mucho que tuve problemas a la columna, por lo que debí usar “bototos” que complementados con lentes desde los 5 años,  hicieron la combinación perfecta. Durante esta etapa además de llamarme “Patty “, tuve algunos otros apodos como “cara de citroneta, de vitrina, entre otros más creativos” que me permitieron identificarme con el personaje principal del cuento “El patito feo”.

Mis estudios:

Estaba calificada para ingresar directo a Kinder, quedando avanzada un año respecto a mis compañeros. Era en un colegio pequeño donde estudié hasta cuarto año básico. Me destacaba por ser muy conversadora, amistosa, con talento para el arte. Participaba en obras de teatro y en mi último año me nombraron reina del colegio.

Los años siguientes hasta mi término de la enseñanza media, lo realicé en un Colegio de Monjas de prestigio. Seguramente por mi edad e inmadurez me costó un poco adaptarme, venía de un colegio pequeño donde era popular para llegar a un lugar enorme donde nadie me conocía. Hice pocas amigas con las que mantengo contacto hasta hoy. Escuche una vez que si logras mantener una amistad más de siete años se mantiene para toda la vida. En esta etapa me destaqué por mis dibujos más que por las notas, también hice actuación. Puedo decir que mis notas no eran malas pero mi nombre no estuvo dentro de los primeros tres lugares. Cuando terminé el colegio dejé salir algunas lágrimas, no porque ya no asistiría más sino por la felicidad de haber finalizado esta etapa y comenzar la siguiente.