arquetipos

Artemisa, Diana para los romanos, era la diosa de la caza y la luna, representa la naturaleza libre e independiente de las mujeres y también la parte salvaje de la naturaleza.

 

 

Artemisa representa el arquetipo de la hermana; venerada en Grecia como diosa de la caza y la luna, representa la naturaleza libre e independiente de las mujeres y también la parte salvaje de la naturaleza; el espacio de Artemisa son los bosques, las montañas, lejos de la civilización. Es feliz moviéndose en compañía de ninfas y perros, y su cuerpo atlético y fibroso parece estar siempre listo para actuar. Es el arquetipo femenino que tiene más que ver con el movimiento de liberación de las mujeres y la complicidad entre nosotras.

Artemisa pertenece a las diosas “vírgenes”, es decir que no se definen en función de los vínculos con los demás, sino que son completas, “una en sí misma”.

En Grecia se la representa con una túnica corta y un arco de plata; era una arquera de la cual se decía que siempre daba en el blanco, que se llama “diana”, como el nombre por el cual se conoce en Roma a esta diosa. La cualidad de conciencia de Artemisa es la conciencia enfocada, por tanto esta energía arquetípica nos ayuda a conseguir las metas que nos proponemos, a luchar por los objetivos y proyectos propios, sin que los demás nos desvíen de ellos.

Su culto es muy antiguo, vinculándose con la Señora de las Bestias de la prehistoria; posteriormente en Asia menor hay una imagen imponente de la diosa que la representa rodeada de animales y con todo su cuerpo lleno de pequeños pechos, la Artemisa de Efeso, cuyo culto dice la leyenda que fue instituido por las Amazonas.

Se le asocian animales como el ciervo, la gama, la liebre, la codorniz (por su naturaleza huidiza), la leona (por su destreza en la caza) y la osa (por su naturaleza protectora con las crías y destructiva si está en peligro).

Cualidades principales

Protectora, pero no al estilo de Démeter, Artemisa siempre incita a la autonomía y el crecimiento. Era la protectora de “todo lo que es débil y vulnerable”, crías de animales, niñas y niños, mujeres víctimas; especialmente se la invocaba en los partos, y si estos eran difíciles, se pedía a la diosa que con sus flechas enviara a las mujeres una muerte rápida y dulce. Una magnifica auxiliadora en el dolor, sin ser afectada por este. También era protectora de las púberes, las adolescentes atenienses, danzaban en honor a Artemisa en el templo de Brauronia disfrazadas de osas; esta ceremonia, seguramente, se remontaba a antiguos ritos iniciáticos del Paleolítico.

Para la mitología olímpica, Artemisa es hija de Zeus y Latona, deidad de la naturaleza. Hermana gemela de Apolo, ella nace la primera y nada más nacer ayuda a su madre en un doloroso parto de 9 días; los dos hermanos nacen en la isla de Delos, consagrada a ambos desde entonces. Hasta los tres años está alejada del Olimpo y no conoce a su padre hasta entonces. Zeus le concede lo que Artemisa le pide: todo el territorio salvaje, poder vagar con sus ninfas, un arco de plata y castidad eterna. Artemisa es libre respecto al padre y al hombre, a diferencia de la vivencia que tiene una Perséfone que percibe a lo masculino como violador.

Representa la energía que necesitamos convocar en las transiciones de nuestra vida, nos ayuda a cortar los lazos con el pasado, y como partera a dar a luz a lo nuevo. En los cambios ligados a los ciclos biológicos femeninos, pubertad, parto, menopausia apoyaría la conexión con lo que nos está pasando y su aceptación.

Es “La que Sabe”, la sabiduría del instinto salvaje femenino, que las mujeres modernas necesitamos recuperar.

Esta diosa no permite el abuso de ningún tipo y potencia la capacidad de un “no” claro y directo, un sano egoísmo, que protege nuestra integridad personal. Esta integridad está representada simbólicamente por la castidad de la diosa, como un espacio inviolable dentro de cada mujer que tenemos que aprender a proteger: Otras características son el autorrespeto, el respeto y la hermandad con las demás mujeres, la que nos ayuda a deshacer la complicidad con el patriarcado.

Artemisa nos conecta con la dignidad y la autoconfianza; no necesita de la aprobación masculina y se guía por sus propios valores; no está motivada por el éxito en el sentido de escalar socialmente, pero si por la consecución de sus propias metas a partir de un trabajo que tenga sentido para ella o en la actividad social que refleje sus ideales.

Se siente libre de ataduras emocionales, y si tiene pareja valorará más el compañerismo que la atracción sexual. Si su pareja es masculina para ella suele funcionar el patrón Artemisa–Apolo.

Dificultades psicológicas

Una de sus dificultades es aceptar la debilidad y la vulnerabilidad, tanto si es propia como la de las personas con las que se relaciona íntimamente, a pesar de ser protectora de las víctimas. Artemisa no tiene coraza como Atenea y en el fondo le asusta la intimidad, puede a menudo mostrarse esquiva e inaccesible y esto es doloroso para quienes la aman; emocionalmente es distante.

Otra dificultad importante de Artemisa es su cólera, se decía que sólo era superada por la de Hera; Artemisa dirige su cólera hacia quienes la ofenden a ella o a sus protegidos, llegando a ser implacable y cruel. En una de las historias de su mitología, Níobe insulta a Latona la madre de Artemisa, diciéndole que sólo tenía dos hijos, mientras que su descendencia era mayor; Artemisa y Apolo vengaron la afrenta a su madre, matando a todos los hijos e hijas de Níobe y convirtiendo a ésta en una columna de piedra: En otro episodio, es espiada con sus ninfas por Acteón mientras se estaban bañando, y transforma a éste en un ciervo que muere devorado por su propia jauría.

Muy reactiva, pasa rápido a la acción a veces sin escuchar al otro; también enjuicia de una manera visceral y puede ser muy extrema en este aspecto.

Para superar sus dificultades en una mujer en la que domina este arquetipo, es importante que cultive la capacidad de ser vulnerable, permitirse la intimidad y necesitar a los otros. Volverse más reflexiva y receptiva en sus relaciones. Desarrollar de otros arquetipos, como Afrodita para sus relaciones, Hestia para la interiorización… Una Artemisa madura, puede pasar de ser la diosa de la caza (volcada en las metas externas) para entrar en su otro aspecto de diosa de la luna (mundo interno), entonces se convierte en una chamana, mujer sanadora, catalizadora de la transformación. Y en palabras de Clarissa Pinkola Estés: “Unirse a la naturaleza instintiva, significa establecer un territorio, encontrar la propia manada, estar en el propio cuerpo con certeza y orgullo, cualesquiera que sean los dones y limitaciones físicas, hablar y actuar en nombre propio, ser consciente y estar en guardia, echar mano de las innatas facultades femeninas de la intuición y la percepción, recuperar los propios ciclos, descubrir que lugar le corresponde a una, levantarse con dignidad y conservar la mayor conciencia posible”.

Y el último consejo “Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada y tu vida jamás empezará.” 

 

Laura Juarros,

Psicóloga – Terapeuta