
Al Ponticife le hace falta más de una lección de educación y alguna que otra de convivencia en el mundo real, apartado del boato y la magnificencia trasnochada de quienes se creen con razones divinas para judgar, desde posturas que no están sujetas a la verdad absoluta, por más que ellos se empeñen en postularse como poseedores de la razón y de la verdad otorgadas por la sacramentada imposición de dios.
Sus argumentaciones lejos de estar acordes a la realidad social ofenden de una manera especial a las personas que difieren de su metarelato filosófico de vida en lo relativo a la construcción del género, volviendo a posicionarse junto al fundamentalismo creacionista y a las posturas androcentristas de poder. Sus normas arcaicas (ya rebatidas) de orden social han quedaddo superadas, no sin esfuerzo, por la lucha de mujeres y hombres que consideramos que su hegemónica tirania teocrática ya toca a su fin, que ya está bien de su abuso historico para con los géneros historicamente discriminados por sus dogmas e imposiciones sociales amparadas en Estados nacionalcatolicistas ya pasados.
Su cota de poder está mermada y son conscientes de ello. Estas son las rabietas de los que saben que ya no disponen de tanto crédito social como antes, de los que son conscientes de que su representación real está a la baja. O reforman su doctrina o se quedarán sólos en muchos foros en los que están perdiendo poder, la iglesia de dios no es la que ellos defienden, por lo menos de esta manera donde no consideran iguales en derechos ante los ojos de dios a mujeres y hombres, transexuales o no, homosexuales o no.
Haizea Caballero.

El Papa Benedicto XVI atacó duramente a los transexuales y homosexuales en su discurso de fin de año en el que calificó la confusión de los sexos como una amenaza tan grave para la humanidad como los cambios climáticos que registra el planeta.
La estocada del jefe de la Iglesia Católica contra “la negación de las leyes de la naturaleza” generó fuertes críticas de asociaciones y personalidades homosexuales tanto en Italia como en el resto de Europa.
La nueva condena a los homosexuales ocurre pocos días después de que el Vaticano rechazara aprobar la propuesta de despenalización universal de la homosexualidad presentada el pasado 18 de diciembre en la ONU por 66 países.
Las críticas a la autorización a “cambiar sexo” o “género” que aceptan algunas legislaciones fueron hechas por el Papa con ocasión de los saludos de fin de año a la Curia Romana, que reunió el lunes a cardenales y prelados de todo el mundo en la suntuosa Sala Clementina del palacio apostólico.
“No es el hombre que decide, es Dios el que decide quién es hombre y quien es mujer”, advirtió el Papa, atacando la teoría que establece una diferencia entre aquellos que nacen biológicamente con órganos genitales de un sexo y la mentalidad del otro.
“El orden de la creación está siendo cuestionado por lo que se denomina ‘gender’ (género)”, lamentó el Papa, al hacer alusión a las teorías surgidas en la década de los 70 sobre la igualdad de sexo, o género, un tema que aborda feminismo y hasta el derecho de ser transexual.
“Aquí se trata de hecho de la fe en el creador y de escuchar el lenguaje de la creación, cuyo desprecio sería la autodestrucción humana”, dijo.
“Si las selvas tropicales merecen nuestra protección, el hombre (…) la merece mucho más”, agregó.
El Papa defendió “una ecología del hombre” así como el matrimonio tradicional contra cualquier otra forma de unión, en particular las gay.
Las palabras del Papa generaron todo tipo de reacciones, en particular de la defensora italiana del movimiento homosexual, la diputada de izquierda Paola Concia.
“El mundo atraviesa una crisis económica gigantesca y la gente necesita consuelo”, escribió la parlamentaria en una carta abierta dirigida al pontífice.
“¿Le parece oportuno hablar de ‘género’ a toda esa gente que está por quedarse sin empleo o que trabaja por horas y que no sabe ni siquiera lo que quiere decir esa palabra?”, subrayó.
“Se trata del enésimo ataque homofóbico del Papa”, declaró a AFP Gustav Hofer, co-director del documental ‘De repente el invierno pasado’ sobre una pareja homosexual en Italia.
“El Vaticano habla de homosexualidad o transexualidad como si fuera un capricho y no un sufrimiento”, sostiene el cineasta.
“Somos como los demás y no queremos ser tratados como pecadores por ser transexuales”, pidió Vladimir Luxuria, transsexual y ex parlamentario comunista.
En Gran Bretaña, Sharon Ferguson, directora general del Movimiento Cristiano Gay y Lesbianas, tachó las palabras del Papa de “irresponsables e inaceptables”.
“El Papa alimenta el temor a los homosexuales, tratándolos como una amenaza al planeta. Algo aberrante”, estimó Giles Fraser, presidente de Inclusive Church, movimiento anglicano pro-homosexualidad.
“Los comentarios del Papa muestran poca sensibilidad frente a la complejidad de lo creado”, comentó el religioso dominico Mark Dowd, homosexual y militante del grupo ecológico cristiano Operation Noah.