JUANMA LÓPEZ-GUILLÉN G.

Se llama Laura, tiene 34 años y dice sentirse “la mujer más feliz de la Tierra” porque hace un año consiguió completar su cambio de sexo. Llevaba moldeando su cuerpo más de 11 años. Primero fueron las hormonas, luego se puso pechos y por último cambió sus genitales. Ahora recuerda, entre lágrimas, que cuando era pequeño su padre cada vez que lo veía vestido de mujer le castigaba y le pegaba por ser un “degenerado”.

La intervención incluye operación de mamas, vaciado de útero, cuerdas vocales,
nuez y genitales Como Laura, unas 176 personas piden cada año cambiar su sexo en España, según los datos facilitados a 20 minutos por las Unidades de Trastornos de Identidad de Género (UTIG) completas que hay en el país (Málaga, Madrid y Barcelona) y otras consultas sin equipo quirúrgico (Canarias, Valencia, Navarra y Galicia).

Desde que en el año 1999 se abriera la primera en Málaga, han pasado por estas consultas de la Seguridad Social 1.588 transexuales (de ambos sexos), se han realizado 333 intervenciones de cambio de identidad (que engloba operación de mamas, vaciado de útero y ovarios, cuerdas vocales, raspado de nuez y genitales) y 195 se encuentran en lista de espera.

Un proceso complejo

El cambio de sexo no sólo incluye las operaciones. Éste sólo es uno de los pasos y no es imprescindible. “A algunos les bastará con hormonarse, otros se pondrán pechos o se los quitarán y sólo unos pocos cambiarán sus genitales”, según Antonio Becerra, el coordinador de la Unidad de Cambio de Género de Madrid (a caballo entre el Hospital Ramón y Cajal y La Paz).

Primero hay que pasar por el psiquiatra para descartar patologías como la esquizofreniaPrimero hay que pasar por el psiquiatra para descartar patologías como la esquizofrenia. Luego tocan psicólogo y endocrino.

Este proceso dura de 3 a 6 meses, y si se supera, comienza la hormonación (que es para toda la vida) y la experiencia de vida real, que dura dos años. Después, si los médicos lo aconsejan y el paciente quiere, llega el turno del cirujano plástico para modelar el cuerpo.

Grandes diferencias

“Hace unos años me consideraban un animal que sólo operaba a putas y maricones. Las cosas han cambiado mucho en este país”, explicó a 20 minutos Iván Mañero, cirujano plástico de la Unidad de Reasignación del Hospital Clínico de Barcelona. Una opinión que comparten otros médicos especialistas y transexuales de toda España.

Me consideraban un animal que sólo operaba a putas y mariconesEl cambio se produjo definitivamente cuando Sanidad introdujo en marzo de 2007 la transexualidad dentro del catálogo de enfermedades mentales de la Seguridad Social. Antes, sólo Andalucía trataba a estos pacientes en el servicio público del Hospital Carlos Haya de Málaga.

Más tarde, en 2007, llegó la unidad de Madrid y el año pasado, la de Barcelona. El problema es que en el resto de las comunidades no hay unidades, y si las hay, no cuentan con cuerpo de cirugía.

Esto ha llevado a la mayoría de los pacientes a cambiar de comunidad, y en muchas ocasiones, sin éxito. Cataluña tiene cerradas las puertas para españoles que no sean catalanes, en Madrid hay que ser residente y en Málaga la lista de espera en cirugía es de tres años.
Más datos sobre transexualidad

¿Cuánto cuesta la operación?
A un hombre, conseguir tener la apariencia de una mujer le costaría en una clínica privada una media de 18.000 euros sin contar la intervención de las cuerdas vocales, nuez y el tratamiento hormonal de por vida. En el caso contrario, la operación se dispara hasta los 30.000 euros más las hormonas.

¿Qué resultados se obtienen?
La operación de cambio de sexo está muy conseguida en el caso de cambiar a mujer. En el 98% de los casos se logra incluso tener orgasmos. En el caso contrario, sólo con la técnica del colgajo se consigue la penetración, aunque la sensación de placer continúa siendo para los expertos un misterio.

¿Cuál será el siguiente paso de Sanidad?
Según los expertos consultados por 20 minutos, lo más importante es superar las diferencias que existen entre comunidades autónomas. Algunos apuntan a la creación de nuevas unidades completas y otros piden que cada comunidad se haga cargo de los gastos que generen sus pacientes en Madrid, Málaga o Barcelona.

Nacieron encerradas en el cuerpo que no les correspondía. Y, aunque los obstáculos se han sucedido a lo largo de su travesía vital, a base de tesón y amor propio pueden mirar al futuro con el optimismo por bandera. Ixotz, Zuriñe y Ainhoa son transexuales. En un momento de creciente debate sobre la situación del colectivo en Euskadi, los tres han abierto sus corazones a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA para recordar que, pese a todo lo conseguido hasta el momento, todavía les quedan infinitos motivos por los que seguir peleando. Contra el desconocimiento, la patologización de su identidad sexual, la discriminación social y laboral… En favor de la normalización, en el sentido más amplio de la palabra.

El anuncio del Gobierno Vasco de que en breve elaborará un borrador de proyecto de Ley Integral sobre Transexualidad, un compromiso que incluye el impulso definitivo a la Unidad de Reasignación de Género del Hospital de Cruces, ha sido acogida con escepticismo por los colectivos que trabajan en defensa de los transexuales. Consideran que todas las promesas políticas realizadas en los últimos años en este sensible campo han caído en saco roto, dentro de un interminable bucle que impide avanzar hacia el verdadero reconocimiento de sus derechos. La huelga de hambre iniciada por la transexual Andrea Muñiz poco antes de que la consejera Gema Zabaleta hiciera pública esta declaración de intenciones puso también de relieve que sólo se remará en la buena dirección con hechos concretos. La promesa de que en un breve espacio de tiempo Muñiz y otra transexual podrán acceder a la cirugía de aumento de pecho en Cruces detuvo su ayuno voluntario. “Sólo espero que lo de Andrea no haya sido en vano. Aunque parece que quieren agilizar este tema, una cosa es la propaganda política y otra, poner los medios”, argumentan Ixotz (Bergara, 1983) y su amiga Ainhoa (Gasteiz, 1969).

Los primeros recuerdos de este joven, que guarda una estrecha relación con Vitoria pese a que todavía reside en la localidad del Alto Deba, le llevan hasta su más tierna infancia, durante la que convivió con cuatro mujeres en casa. A Ixotz nunca le gustó que su madre, su abuela o sus tías le vistieran de “rosita”, tampoco llevar el pelo largo o que le peinaran. Pero su anatomía sexual, en conflicto con su verdadera identidad masculina, empujaba a sus familiares a feminizarle constantemente. “Esos primeros años supusieron un choque continuo para mí. Casi todos los días destrozaba los vestidos y los llenaba de barro”, rememora ahora con una sonrisa. El paso del tiempo, la ayuda de los profesionales -entre otros- del centro sexológico gasteiztarra Emaize y una lucha constante le han llevado a superar muchísimos baches. El más grave le sobrevino durante su adolescencia, cuando un día intentó suicidarse con una sobredosis de antidepresivos. “Perdí la esperanza, pero por suerte me encontraron a tiempo”, relata.

El apoyo de su madre ha resultado fundamental para salir adelante. “Ella siempre fue muy comprensiva, y cuando le conté que era transexual, me dijo que a los 18 me pagaría las intervenciones”. Ixotz apenas tendría 15 años. Pero la decisión de empezar no le llegaría hasta cuatro más tarde, no sin pasar por prolongados periodos de dudas y las manos de profesionales que retrasaron la emisión del informe positivo de disforia de género, imprescindible para iniciar su proceso de hormonación. “Muchos psiquiatras contestan que la transexualidad no existe o es una enfermedad. Creo que deberían ayudar y no actuar como jueces. Tampoco imponer plazos para llevar a cabo este proceso”, remarca el joven.

Las larguísimas esperas para acceder a los tratamientos martirizan a muchísimos transexuales; antes de lograr el informe, en función de los especialistas, deben superar múltiples test, en ocasiones el “cruel e inhumano” llamado de vida real, mediante el que deben actuar con su identidad sexual verdadera aunque sin cambiar todavía su aspecto físico. “Hay que estar sano para que te den el informe y luego te tratan de trastornado”, añade Ixotz. “Las esperas y las pruebas son desesperantes, hay gente que lleva más de dos años y no ha conseguido el informe. El problema es que mucha gente empieza a hormonarse por su cuenta, o incluso decide automutilarse los genitales, porque no aguanta más”, lamenta Ainhoa, quien obtuvo este diagnóstico positivo hace sólo dos años tras “mucho tiempo de autonegación”.

Este mismo verano ha accedido a la vaginoplastia a través de la red privada, una intervención satisfactoria tras “años en los que no abrí los ojos”, donde incluso se fueron extinguiendo “las ganas de vivir”. Ahora tiene 40, toda una vida por delante para disfrutar, también, de una anatomía sexual acorde con su identidad. En el caso de Ixotz, fue Eduardo Urcelay, sexólogo de Emaize, quien definitivamente le abrió las puertas cuando el joven contaba con 24 años. “Me salvó”, en sus palabras, no sólo por el apoyo psicológico que le prestó sino porque le proporcionó el citado informe positivo. Los resultados, ahora, saltan a la vista. Tras realizarse también hace un año la operación de mastectomía -reducción de pechos- en un hospital privado de Barcelona, Ixotz anhela ahora que se agilicen las investigaciones en el campo de los trasplantes de pene, “un tema muy crudo” y que no cubre la Sanidad pública en el Estado.

más avanzado Los avances en las cirugías feminizadoras -vaginoplastias y aumentos de pecho-, por contra, sí que han sido mucho más importantes en la red pública durante los últimos años. El centro pionero es el hospital Carlos Haya de Málaga, donde Zuriñe Rodríguez (Pamplona, 1964) fue intervenida de vaginoplastia este pasado febrero con notables resultados. Zuriñe, totalmente recuperada, irradia optimismo por los cuatro costados. Jardinera de profesión, se instaló en Gasteiz hace casi 15 años y es una enamorada de la naturaleza. Como muchas transexuales, pasó por un largo periodo de “negación” durante su adolescencia, aunque siempre tuvo claro que “era una mujer, no un hombre que quería ser mujer”. Hace algo más de diez años, inició en Pamplona su proceso de hormonación. Mucho antes, de pequeña, recuerda como jugaba en pareja con su hermana, ajena en muchas ocasiones a los juegos de niños de sus otros dos hermanos.

Zuriñe ha tenido suerte, tanto en su entorno laboral como de amistades. Apenas ha vivido la discriminación. Lástima que ésta no sea la tónica general. “Lo mío es atípico”, asegura. Ainhoa recuerda que “las agresiones y los insultos siguen siendo muy habituales con el colectivo”, una pesada losa aún por eliminar. Muchas son las batallas que Ixotz, Zuriñe, Ainhoa y todo el colectivo transexual tienen por delante. La eliminación de la disforia de género de la lista de enfermedades mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría constituye una de las principales. El desconocimiento social, otra. “La gente que llevamos una vida normal no salimos en la televisión, y ahí vienen muchas de las confusiones. Aunque se dice que la sociedad va por delante de las leyes, esto no se cumple en la práctica; no vale con ser políticamente correcto”, zanja Zuriñe.

Los fieles defendieron la Catedral y San Francisco que quedaron virtualmente sitiadas por las manifestaciones contrarias a la Iglesia. Duros epítetos en contra de la Iglesia partieron desde la marcha, mientras que un grupo los fieles rezaba el rosario a viva voz frente a los templos. Naranjazos y pintadas.



Más de tres horas de pronunciada tensión se vivieron ayer por la tarde en la plaza Independencia, como consecuencia de las discrepancias en torno de la despenalización del aborto entre participantes del XXVI Encuentro Nacional de Mujeres y los fieles católicos y cristianos en general.

En la plaza se observó una imagen inédita: la Catedral y el templo de San Francisco prácticamente sitiados por las manifestantes.

A las puertas de ambas iglesias cordones de fieles, que luego fueron reforzados por agentes de la Policía Antimotines, defendieron los edificios, ya que temían que las manifestantes ingresen. Lo mismo ocurrió en la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, en el Colegio Sagrado Corazón.

Cuando el grueso de la columna de las mujeres del encuentro llegaron a la plaza, el aire se llenó con el sonido de las campanas de la Catedral y de San Francisco.

Un amplio sector de las mujeres que marcharon anoche, desde la plaza Urquiza hasta la Independencia fueron lanzando consignas tales como “Iglesia basura, vos sos la dictadura”.

En los templos, gruesos cordones humanos de varones rezaban el rosario a viva voz y en ningún momento respondieron a las agresiones o provocaciones de las manifestantes.

Algunas mujeres del movimiento feminista lésbico se sacaron las remeras y bailaron con sus pechos descubiertos mientras otras se besaban apasionadamente frente a las vallas humanas.

Inmutables, jóvenes y adultos se aferraban a sus rosarios y oraban cada vez más alto. Se dice que debieron soportar algunos escupitajos y gestos obscenos. Algunas les pintaron bigotes con felpones negros, pero ellos seguían rezando sin inmutarse.

En la Catedral, uno de los jóvenes se desmayó apenas se retiraron las manifestantes, y fue trasladado en ambulancia a un centro asistencial.

“Saquen sus rosarios de nuestros ovarios”, vociferaban las activistas pro aborto. “En mi cuerpo yo decido”, gritaban. “Si el Papa fuera mujer, el aborto sería una ley”, fue otro de los cánticos.

No se produjeron enfrentamientos físicos, solamente algunas escaramuzas y corridas, más las agresiones verbales, según informó el jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez, quien siguió de cerca la protesta.

Uno de los momentos de mayor tensión fue cuando por calle Congreso apareció una columna de policías antimotines, que dobló hacia la Catedral. Las mujeres que marchaban con niños pequeños fueron las primeras en salir corriendo.

Se cerraron las puertas de los templos, con las fieles católicas adentro, y se pusieron vallas. “Tucumán está a favor de la vida”, rezaba el cartel de la Catedral.

Un grupo de mujeres marchó con gorros de bruja de color violeta. “¡Queremos reivindicar a las brujas de la Inquisición”, explicó Emilia, del movimiento feminista Mujeres en otredad.

Otra columna iba con la cara cubierta con remeras y pañuelos, al estilo piquetero, y armada con palos. “Vamos a defender a nuestras compañeras por si se arma la podrida”, alcanzó a decir una de ellas a LA GACETA.

Los edificios de barrio Norte fueron el primer blanco de las manifestantes cuando iniciaron la marcha por 25 de Mayo. Se pararon frente a las torres de donde colgaban banderas argentinas y papales y cantaron mirando hacia arriba: “cheta, cheta, nariz parada, vos te hacés aborto en la clínica privada”.

En el colegio Sagrado Corazón tiraron naranjazos, botellas vacías y todo tipo de proyectiles. Durante todo el trayecto fueron pintando consignas con aerosol sobre veredas, paredes y vidrieras. “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, decía una de las leyendas.

La manifestación se desconcentró alrededor de las 21, sin llegar a la Maternidad, como se había programado en un principio.

Según el jefe de Policía, comisario Hugo Sánchez, participaron del encuentro entre 12.000 y 15.000 mujeres. Agregó que al menos 8.000 están alojadas en hoteles y hospedajes de la capital.

Por parte de la Iglesia, el padre Marcelo Barrionuevo dijo, en cambio, que en los talleres no había más de 6.000 participantes. Las organizadoras dijeron que eran más de 10.000.

Analía, transexual peruana de 38 años, vive en Cuatro Caminos (Madrid) en un apartamento decorado con recuerdos de sus viajes, de Perú, con una cabeza de maniquí con peluca, una peineta, una reproducción de la Sagrada Familia… Ella es prostituta (trabajadora del sexo, como prefiere que la llamen) porque “es la única opción que tienen las mujeres inmigrantes sin papeles”. Ha tenido que buscarse la vida por donde ha podido. En Barcelona trabajó de camarera, “explotada de seis de la mañana a una de la madrugada”. Sólo duró 15 días. Ahora trabaja con una webcam por Internet y también con clientes presenciales.

A Analía le gustaría ser costurera, y soñando un poco más, llegar a ser una “diseñadora de modas”. Por eso está haciendo ahora un curso de corte y confección en una academia. Le atrae mucho “la moda de colorines”, como la que diseñan Custo y Agatha Ruiz de la Prada y cocinar ceviche, un plato típico de su país.

A Linda, con título de enfermera, le gustaría trabajar en “algo humanitario”

Esta transexual, amable y parlanchina, cuenta su vida en el descanso de un documental que la Fundación Triángulo, ONG de defensa de los derechos de gays, lesbianas bisexuales y transexuales, está preparando sobre su vida y la de otras transexuales que viven en Madrid. Las cámaras han seguido a las chicas durante un mes: en su casa, en el mercado, en su tiempo de ocio. Analía no quiere estar “toda la vida en lo mismo”. Pero dentro de esa rebeldía al final ha terminado por tener una rutina diaria: “Por la mañana me lavo la cara, bailo frente a la tele, entro en Internet en las páginas de contactos y trabajo con clientes a través de la webcam. También tengo clientes con los que tengo contacto físico. Luego me voy a clase de corte y confección…”.

Pensar y sentir como mujeres

El rodaje, dirigido por Fran Toro y con financiación procedente del Plan Nacional de Sida, pretende mostrar el día a día de estas personas que sienten, piensan y actúan como mujeres aunque nacieran con genitales masculinos. “La idea de hacer este documental surgió de las propias usuarias que acuden a la Fundación Triángulo. Ellas deseaban tener la oportunidad de poder contar la realidad de las trabajadoras transexuales del sexo. Queríamos hacer algo positivo, que mostrase que su vida diaria no es en absoluto marginal”, explica Teresa Navazo, coordinadora del documental y trabajadora social de la Fundación Triángulo. Las chicas se mueven con soltura delante de las cámaras. La idea es no interferir en su día a día, sino que las imágenes lo muestren tal cual es.

Doble estigma

Un estudio de la Fundación Triángulo, titulado Trabajadoras transexuales del sexo: el doble estigma, señala que un alto número de las transexuales que ejercen la prostitución son “extranjeras que se iniciaron en sus países y que, a su llegada a España, como consecuencia de la transexualidad y de la situación de irregularidad, no han tenido más opción que la de seguir ejerciendo”.

Para Analía, la operación de reasignación de sexo no es algo prioritario

En su día a día, Analía también tiene que luchar por conseguir que la miren como a una mujer. “Cuando voy al médico, la enfermera sale a buscarme y me llama por mi nombre masculino: ¡Marco Manuel Velasco…! La primera vez que me pasó sufrí un poquito; pero cuando me pasa le pido al entrar a la enfermera que sólo diga mi apellido… Y listo”, cuenta. Aunque el primer respeto es el que tienen que tener entre las propias transexuales. “Yo les digo que se hablen con educación, que no se insulten, que no se llamen maricón porque, si no, luego les va a costar más que les respeten los demás”, señala Navazo.

Ingresos económicos

Uno de los temas estrella en sus conversaciones, y que queda reflejado en el documental, es de la operación de reasignación de sexo. Este es también el principal motivo que aducen las transexuales a la hora de necesitar ahorrar de los ingresos derivados de la prostitución.

La mayoría son latinoamericanas, seguidas por españolas y rumanas

Hace algo más de dos años entró en vigor la Ley de Identidad de Género, que eliminaba la obligatoriedad de someterse a cirugía genital para poder cambiar el sexo en el DNI. Pero dos años después de su aprobación, las ONG que trabajan con este colectivo denuncian que la normativa impuso una serie de requisitos que, en la práctica, perpetúan la discriminación. Una de esas condiciones imprescindibles es que la persona que solicita el cambio de sexo debe hormonarse durante los dos años previos.

Aumento de especialistas

Desde Andalucía, la principal prioridad de su Asociación de Transexuales (ATA) es el aumento del número de médicos especialistas para reducir la lista de espera unas 150 personas en la comunidad andaluza y los tres años de media a veces hasta siete que distan entre el inicio del tratamiento hasta el quirófano.

Unas 3.000 personas han solicitado el cambio de sexo en dos años. Para Analía, la operación no es algo prioritario. En cambio, Linda, transexual argentina de 34 años, sí que quiere operarse. Es muy coqueta (le gusta que le digan que se parece a la actriz Nicole Kidman) y vive en un pequeño apartamento con varios gatos y decorado con una gran foto de Marilyn Monroe. En una estantería hay tres pares del mismo modelo de bota y en tres colores: rojo, blanco y negro.

“Es importante que se respeten entre ellas”, señala una trabajadora social

“Es habitual en las trabajadoras transexuales del sexo la dedicación constante al cuidado de su cuerpo debido, en especial, a su condición de transexuales así como por el trabajo sexual. Acuden con regularidad al gimnasio, compran ropa, perfumes, se realizan depilación por láser, cirugías plásticas…”, señala el informe de la Fundación Triángulo.

Analía y Linda toman hormonas y se han operado de los pechos. Saben que su físico es muy importante a la hora de trabajar, pero también quieren encontrar otra forma de ganarse la vida. Linda tiene su título de enfermera y le gustaría trabajar “en algo humanitario”. “Como trabajadora social”, explica, y ya está haciendo sus primeros pinitos como voluntaria en la Fundación Triángulo. Ella está casada con un español. “En agosto cumpliremos un año de casados y entonces podré pedir la nacionalidad”, afirma.

Latinas, rumanas y españolas

La mayoría de las transexuales que ejercen la prostitución en España son latinoamericanas, seguidas de españolas y de rumanas. Estas últimas forman un núcleo bastante inaccesible para los servicios sociales. Dentro del primer grupo, la mayor parte procede de Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá, que suele ejercer la prostitución en espacios abiertos de ciudades como Madrid.

El perfil de una trabajadora transexual del sexo en Madrid es el de una mujer de unos 30 años que ejerce la prostitución desde hace unos nueve. Más de la mitad sólo tiene estudios primarios, frente a un 8,6% que tiene estudios universitarios. Las sustancias más consumidas en asociación con el ejercicio del trabajo sexual son el alcohol y la cocaína.

Entrada como turistas

“En general, la situación de estas inmigrantes es irregular. Suelen entrar a España como turistas y permanecen después en el país más tiempo del legalmente permitido bajo esta condición”, señala la Fundación Triángulo. Linda da un consejo “a las chicas que empiezan en esto”: “Que traten de tomarlo como algo temporal, aunque el trabajo sexual dignifica porque también es un trabajo”. Ella apuesta porque legalicen la prostitución ya que así “habría menos mafias”.

Linda participa en el documental de la Fundación Triángulo porque quiere “transmitir a la gente cómo es nuestra vida”. Una vida que pasa también por ir de compras o pasear por Chueca.

La movilidad entre el colectivo transexual que ejerce la prostitución en España es habitual. La finalidad de esta movilidad es la de evitar el efecto cara quemada, común entre las trabajadoras del sexo transexuales. “Lo que se intenta es buscar espacios donde ser una novedad. Ser una cara quemada supone que una transexual es conocida y reconocida por los clientes habituales de un espacio, no pudiendo competir en las mismas condiciones que otras trabajadoras sexuales recién llegadas que resultan más atractivas por la novedad”, reza el informe de la Fundación Triángulo.

A muchas les gustaría quedarse en España, pero si la Policía las pilla en la calle, donde muchas buscan clientes, la expulsión, al no tener papeles, es inmediata. “Pero tenemos que buscarnos la vida, lo peor que podemos hacer es escondernos”, reclama Analía, que el próximo verano saldrá “de gira” por la Costa Brava ante el bajón de clientes que habrá en Madrid debido a las vacaciones.

Es inglesa, tiene 75 años y hace apenas 10 decidió ser Rachel. Antes era minero y estuvo casado tres veces. Ahora vive en un asilo y usa lápiz labial, vestidos y alhajas. Es coqueta y se levanta temprano para pintarse y arreglarse.

Fue minero, hizo deportes como boxeo, futbol y cricket; estuvo casado tres veces y siempre se vistió de mujer a escondidas. Hoy vive en un asilo para mayores y dice que es la mujer transgénero más vieja de todo Reino Unido.

Su identificación dice que se llama Roy Colton, pero él se presenta como Rachel en honor a su abuela, hace 10 años. En 2004 empezó a tomar hormonas y empezó a vivir públicamente como una mujer.

“Mi primera esposa me llevó a la corte y me denunció públicamente por travestirme”, dice Rachel, y agrega que en los años 50 era imposible en Inglaterra declararse gay, mucho menos transgénero. “Tenía miedo de que me mataran”, explica.

Ahora vive en un hogar para ancianos y usa lápiz labial, vestidos y alhajas. Es coqueta y se levanta temprano para pintarse y arreglarse.

Rachel contó que su madre estaba al tanto de su condición y que una vez le dijo contenta: “no sabía que tenía dos niñas, no puedo tener mayor alegría que esta”.

Pero su padre nunca lo aceptó. “Me obligó a hacer todos los deportes de hombres a ver si me curaba, hice futbol, boxeo y cricket”.

Rachel explica que después de su tercer matrimonio, finalmente recapacitó y decidió ser ella. Hoy dice que finalmente vive feliz y tranquila.

Por Juana Libedinsky

NUEVA YORK.- “Me casé por primera vez a los 37 años. Conseguí el hombre que quería, algo que puede verse como un milagro, considerando lo vieja que era yo y cuán buen candidato era él. Tenemos dos Mercedes [...], una casa con vista al mar, mucama tiempo completo, una buena vida.”

No parecen las típicas palabras de una feminista, pero la primera biografía de Helen Gurley Brown que sale del mundo académico no sólo la establece firmemente como tal. El libro, titulado Las chicas malas van a todas partes (segunda parte del célebre aforismo de Gurley Brown que empieza con “Las chicas buenas van al cielo”), la coloca en el mismo panteón de figuras tan respetadas de la liberación femenina como Gloria Steinem y Betty Friedman.

Gurley Brown, creadora de la revista Cosmopolitan actual -considerada la Carrie Bradshaw (protagonista de Sex and the City ) original- siempre fue una figura polémica.

Publicó su gran best seller El sexo y la mujer soltera en 1962. Sus temas -el control de la natalidad, el sexo y el trabajo- eran básicamente los mismos que los del establishment del feminismo de la época. Sin embargo, la visión de Gurley Brown no tenía nada que ver con quemar corpiños como símbolos de la opresión de los hombres, sino con buscar los que mejor resaltaran las curvas. Con su extraña mezcla de optimismo y realismo, sostenía, por ejemplo, que era correcto que siempre pagasen los hombres y dieran regalos caros, ya que tenían mejores sueldos. Y veía con buenos ojos al sexo en la oficina, porque pensaba que con él eran las mujeres las que ganaban poder sobre sus jefes masculinos. Gurley Brown inventó, además, una nueva categoría demográfica: las solteras sin estigma de solteronas.

Para Jennifer Scanlon, profesora de estudios de género y autora de la biografía, la forma en la que Gurley Brown fue ignorada por el feminismo de los 70 y por el actual es una injusticia, y debe ser recordada como la creadora de un “feminismo posmoderno”, en el cual la emancipación y las calzas de animal print con tacos no son mutuamente excluyentes.

Sin embargo, muchos no le perdonan a Gurley Brown cosas como el haber tratado con indiferencia la anorexia o la justificación que daba a las relaciones extramatrimoniales, y su biografía ha hecho renacer apasionantes encontronazos entre medios e intelectuales.

jil210@gmail.com

Publicado por Adela Muñiz en  su Blog “Alternativa Feminista”

(http://adelamuniz.blogspot.com/)

PATRICIA MATEY

Jorge, Ana y Sara

Jorge, Ana y Sara

MADRID.- Sara, Ana y Jorge son lo que parecen. Dos mujeres y un hombre. Pero su apariencia, ‘esculpida’ por las hormonas y la cirugía de cambio de sexo, es sólo el reflejo externo de cómo se han sentido desde niños. Exactamente del género opuesto al que vinieron al mundo. Sara tiene 25 años y nació, como su hermano gemelo, varón. Ana, de 36, casada y con dos hijas, vino al mundo como hombre y Jorge fue alumbrado como niña. Los tres son el testimonio de la transexualidad. “No nos gusta este termino. Somos hombres o mujeres, personas normales”, apostillan. El estigma y el sufrimiento que acompañan a este trastorno, pero sobre todo su aparición precoz hacen indispensable el abordaje psicólogico de los pacientes y de sus familiares, tal y como ensalzan las últimas investigaciones en este campo.

Sara y Jorge se quitan la palabra la una al otro en el intento de hacer entender a los demás quiénes son y por qué. “Desde que tengo uso de razón me he sentido una chica. Una mujer en un cuerpo de hombre. Cada noche me acostaba pensando en una sola cosa: levantarme al día siguiente siendo una niña”, relata Sara, que trabaja como peluquera.

Jorge asiente con un movimiento de cabeza. “Que a todo el mundo le quede claro. Nacemos así, esto no es un capricho. Desde los cinco años, casi como Sara, me dormía con el único deseo de amanecer como hombre. En mi caso, hasta mis propios compañeros de trabajo [tengo un puesto en el Ayuntamiento de Madrid] dicen que soy una persona nueva, que tenía que haberme cambiado el sexo mucho antes”.

Aunque con retraso, el sueño de ambos se cumplió años después. Fue tras su paso por las manos de un equipo de especialistas de los Hospitales Ramón y Cajal y La Paz de Madrid. Todos pertenecen a la Unidad de Trastornos de Identidad de Género (UTIG) de los centros madrileños, una de las tres de referencia que existen en España [las otras dos están ubicadas en el Hospital Carlos Haya (Málaga) y en el Clínic (Barcelona)]. De la mano de un equipo multidisciplinar se moldea el cuerpo del sexo deseado y se prepara la mente para la nueva identidad.

Tanto el coordinador Antonio Becerra, como José Miguel Rodríguez Molina, psicólogo de la Unidad, defienden que aunque “el diagnóstico llega de la mano de un psiquiatra, porque el trastorno está recogido en el DSM-V [Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica de EEUU], la transexualidad no es una enfermedad mental“.

En cambio, estos expertos admiten que su padecimiento sí tiene potenciales efectos psíquicos negativos y sociales en el individuo.

“Muchos de los pacientes diagnosticados de TIG presentan un índice elevado de patología psiquiátrica y una mortalidad por suicidio mayor que la población general. Los problemas psiquiátricos asociados con mayor frecuencia son los de personalidad, los depresivos, los neuróticos en general, la esquizofrenia, las conductas autolesivas o suicidas y el abuso de sustancias psicoactivas”, refleja un trabajo publicado en la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, firmado por miembros del equipo de la Unidad de Trastornos de Identidad de Género del Hospital Carlos Haya.

Parte de la culpa del padecimiento de estos trastornos reside en el sufrimiento prolongado de los afectados debido al tiempo que transcurre hasta que toman la decisión de pedir ayuda, la marginación que muchos padecen, el rechazo social y, a veces, también el familiar. O por el silencio autoimpuesto, como ocurre en el caso de Jorge. “Por no dar un disgusto en casa, para que mis padres no sufrieran, nunca dije lo que sentía ni lo que deseaba, hasta que no pude más y me di cuenta de que tenía que vivir mi vida. Por este motivo, y tal y como me ha explicado el psicólogo, he pagado un precio muy alto. Por ello también me ha costado más superar el trauma vivido en la infancia de desear ser un hombre siendo mujer”.

Por casos como el suyo y porque en la mayoría de los pacientes el rechazo del propio sexo despierta en la infancia, la comunidad científica reclama la necesidad de diagnóstico y tratamiento tempranos. Un estudio con 200 pacientes de la UTIG del Carlos Haya y publicado en Originales y Revisiones determina que “los resultados obtenidos confirman la precocidad en el comienzo del problema y la necesidad de que los profesionales en general, y de salud mental en particular, se encuentren atentos a los síntomas de problemas de identidad de género, sobre todo los que trabajan con niños y adolescentes”.

Una labor que ya se está desarrollando al otro lado del Atlántico. De hecho, el Hospital de Niños de Boston de EEUU es uno de los pioneros en la asistencia integral a menores transexuales.

Norman Spack, jefe del Servicio de Género de dicho centro, comenta desde su experiencia que “los menores con problemas de identidad que reciben atención médica integral para superar su tránsito al sexo opuesto tienen menos riesgo de necesitar medicación para trastornos mentales en un futuro”. En España, hay entre 2.000 y 3.000 transexuales y se estima que cada año cerca de 60 acudirán a las unidades especializadas para solicitar un cambio de sexo.

Test de Vida Real

“No todos los casos acaban en cirugía. Se requiere un diagnóstico diferencial que establezca verdaderamente la existencia del trastorno. Que un hombre se vista de mujer sólo por las noches no es suficiente para considerarse transexual. De ahí también los dos años de tratamiento previos al cambio de sexo, en los que se realiza lo que conocemos como Test de Vida Real. En él, el paciente debe afrontar su problema en una esfera pública, lo que evidencia si está preparado para adoptar su nueva identidad social. Durante este tiempo, el abordaje psicológico representa la piedra angular del tratamiento. A la vez, se inicia la terapia hormonal”.

Ésta consiste en la administración de estrógenos y antiandrógenos a las personas de genotipo masculino pero identidad femenina y andrógenos a los pacientes con genotipo femenino pero identidad masculina. Este tiempo de espera bajo tratamiento antes de pasar por quirófano es crucial para que no se adopten decisiones erróneas. “Algunas pacientes, después de la fase de valoración y diagnóstico espontáneamente cambian sus aspiraciones. Otros se adaptan de forma adecuada a sus identidades de género sin intervenciones médicas y otros se arrepienten durante la terapia psicológica a seguir”, destaca el Protocolo de Intervención Psicológica de la Transexualidad de la Comisión de Psicología Clínica y de la Salud del Colegio Oficial de Psicólogos de Las Palmas de Gran Canarias.

En el resto de casos, los que siguen adelante con el cambio de sexo, el apoyo psicológico se irá adecuando a las fases de tratamiento. También se les prepara para la intervención.

María Jesús Lucio Pérez, socióloga y gestora de pacientes de la unidad del Ramón y Cajal, aclara que “la reasignación de sexo no es sólo cambiar los genitales. Se trata de construir una entidad social a través del aprendizaje de las conductas de rol que corresponde al otro sexo. Por ejemplo, los hombres que van a ser mujeres tienen que aprender cómo maquillarse, vestirse o comportarse. En la unidad hacemos talleres para facilitar este aprendizaje”. El proceso es largo, de ahí que muchos de los afectados se inquieten y demanden a los profesionales que agilicen el proceso. “Cuando se deciden a pedir ayuda vienen buscando soluciones rápidas. Les tenemos que tranquilizar y poco a poco van frenando su urgencia”, destaca María Jesús.

Niveles altos de ansiedad son precisamente, el trastorno “más frecuente que hemos encontrado en los pacientes que acuden a esta unidad tras llevar a cabo un estudio que va a ser publicado en un futuro próximo. Hemos evaluado a 69 afectados con una media de edad de 32 años y nos hemos encontrado con una incidencia de depresión menor de la esperada”, explica el psicólogo José Miguel Rodríguez.

Otras alteraciones comunes son el narcisismo y la obsesión. “Están continuamente pensando en su problema”, añade. Se suman otros rasgos de personalidad como “el rechazo a las normas, aunque son respetuosos con ellas”, destaca el estudio. Uno de los aspectos que sobresale en estos pacientes, y en el que más esfuerzo psicológico se invierte, es en que logren poner los pies en la tierra. “Han anhelado tanto el cambio de sexo que creen que con él cualquier cosa va a salir bien. Hay que enseñarles que esta expectativa de éxito es desmedida, ya que existen otros problemas en la vida, como el paro Debemos prepararles para los retos que tendrán que afrontar, como es la aceptación social”, apostilla Miguel Rodríguez.

Por Felipe Rivas San Martín

Hace un par de días viajaba en bus en el trayecto Santiago-Valparaíso camino a la conmemoración del incendio de Discotheque Divine, mientras leía entusiasmado Niña Errante y comentaba con Jorge Díaz -amigo poeta y activista queer-, sobre el lanzamiento del libro en el Centro Cultural del Palacio La Moneda y el enyegüecimiento de Pancho Casas yéndose a gritos de la sala en protesta por la falta de mención al lesbianismo de Mistral por parte de los presentadores del texto. “Bonito -pensé-, como de otra época”. En verdad una performance muy distinta de la que -según me contaba Jorge- hizo luego Pablo Simonetti, que pidió la palabra sólo para afirmar su “orgullo” de que la mejor escritora de Chile sea lesbiana. Según el sitio Opus Gay, “el tono conciliador” de Simonetti habría logrado sacar varios aplausos “cómplices” del público.

Pero aunque diferentes en su forma, las intervenciones de Casas y Simonetti tenían algo en común: la necesidad de decir una palabra que inundaba como un murmullo la sala. Esa palabra, aunque ausente tanto en las presentaciones del lanzamiento (Falabella, Quezada, Zegers), como en el mismo epistolario o en el texto del prólogo a su edición, lograba aparentemente resumir el significado más trascendental de las cartas de Mistral a Doris Dana. Esa palabra es: lesbiana.

Lo tituló el The Clinic, lo dijo Patricia Verdugo poco tiempo antes de morir, lo afirman las organizaciones LGBT y de lesbianas, y otros personajes de la cultura local. Para algunos es un acto trasgresor (como para Casas), para otros es más bien reivindicativo (Simonetti). Sea cual sea el caso, decir hoy que Gabriela Mistral era lesbiana se ha transformado en un acto político de liberación propio del mundo progresista nacional.

Por su parte, quienes hasta ahora han hegemonizado el legado cultural de Mistral, se enfrentan ante estas cartas tratando de matizar sus posibles significados, argumentando tan sólo un “amor materno” entre Doris y Gabriela, reprochando la limitación de las lecturas de la obra de Mistral a su aspecto sexual, como un empobrecimiento interpretativo frente a su legado tan universal, o incluso -como en el caso de Luis Vargas Saavedra en Artes y Letras-, llegando a explicar la relación lésbica como el efecto de una experiencia de violación traumática de Gabriela siendo joven.

Es cierto que todo el debate y las declaraciones que la publicación de Niña Errante suscita, han puesto en marcha una serie de dispositivos de homofobia cultural, de censura, closet y de hegemonía en la construcción de los cánones literarios chilenos. Pero al mismo tiempo, quienes han celebrado el lesbianismo público de la escritora, han recurrido a un cuestionable aparato discursivo que corre el riesgo de reforzar en forma compleja, ciertos esquemas que son propios de la construcción heteronormativa del sistema sexo-género.

El tratamiento que dio al tema la periodista Patricia Verdugo cuando se hicieron públicas algunas grabaciones de audio de conversaciones entre Doris y Gabriela, es paradigmático. Meses antes de fallecer producto de un cáncer, afirmaba a propósito de estos materiales que “hoy, gracias a la ‘desclasificación’ de archivos, podemos finalmente tener las pruebas y dar pasos claves hacia la verdad“. La frase, que podría haber sido tomada de un párrafo de su libro “Las Pruebas a la Vista”, sobre la participación de Pinochet en el caso Caravana de la Muerte, se refería en cambio a la verdad sobre la sexualidad de Mistral, que las grabaciones vendrían a demostrar. Ya Foucault nos había advertido acerca de estos peligros. Las categorías sexuales (homosexual, heterosexual, lesbiana) son categorías construidas en la modernidad que sirven a los objetivos de control de los sujetos por parte del poder. Ese proceso se conformaría a través del espejismo de una verdad sexual que se encontraría en el interior de nosotros, verdad que debe ser descubierta a través de mecanismos de confesión y auto-afirmación. No cabe ninguna duda, ya descubrimos su secreto, las pruebas están a la vista, por fin sabemos la verdad, ya no lo podrán negar, nuestras sospechas eran ciertas. Pura policía del sexo.

Gabriela Mistral tenía una relación de amor con Doris Dana. Las frases contenidas en las cartas o en registros de audio son elocuentes en demostraciones de amor y pasión. Para algunos, como la actriz Claudia Celedón que interpreta a Mistral en el proyecto de film de Yura Labarca, la existencia de estos registros y grabaciones de conversaciones privadas o cartas entre Doris y Gabriela, son la prueba de que Mistral “quería que todo Chile supiera que ella era lesbiana”. Pero curiosamente y al mismo tiempo, la misma Mistral denunciaba y reclamaba contra “ese tonto lesbianismo que me han colgado en Chile”. ¿Qué se puede responder? Hoy, cuando sabemos que las categorías de identidad sexual nunca logran dar cuenta de las complejas formas de vida y las prácticas sexuales y afectivas de los sujetos, podemos entender esa aparente contradicción, e inclusive, llegar a apoyarla críticamente.

Melissa For MayorCon 58 años de edad, Melissa Sue Robinson, quien nació hombre y desde 1998 se transformó en “mujer”, es candidata a la alcaldía de Nampa, pequeño pueblo de Idaho, Estados Unidos.

Estuvo casada por 17 años, es dueña de una compañía constructora, y no es la primera vez que lucha por un puesto público, puesto que hace algunos años se lanzó como candidato bajo el nombre de Charles Staelens Jr (antes de convertirse en “mujer”) a la alcaldía de Lansing, Michigan.

De acuerdo a ciertos medios de comunicación Melissa Sue Robinson tiene muchas posibilidades de ganar las elecciones. De ser así se convertiría en una de las pocas alcaldesas transgénero en la historia de Estados Unidos.

Mujeres transgénero y transexuales mexicanas evidenciaron el desalentador panorama que viven al ser discriminadas en sus centros de trabajo. Unas, debido al rechazo, recurrieron al autoempleo; otras, a falta de trabajo, viven al día.

Ciudad de México.- Integrantes de la comunidad travesti, transgénero y transexual del DF presentaron, por vez primera, los resultados de un diagnóstico sobre la discriminación y exclusión laboral que sufren a causa de su condición sexo-genérica.

El estudio, elaborado como parte del diplomado “Teoría y práctica de las organizaciones civiles con trabajo en disidencia sexual y VIH/Sida en México”, de la UNAM, fue expuesto ante miembros de la Red Interinstitucional de Atención a la Diversidad, del Gobierno del Distrito Federal.

Basado en un sondeo de opinión a 51 personas del también llamado Colectivo T, el documento arrojó que 13.72% de las encuestadas estudian y trabajan; 54.88% están autoempleadas; 25.48% tienen un trabajo asalariado; y el 19.60% se encuentran desempleadas.

Dicho diagnóstico también reveló que en algún empleo —actual o anterior—, la mayoría (64.68%) ha vivido discriminación laboral por parte de clientes y compañeros, e incluso del jefe directo; mismo que se traduce en burlas y hostigamiento. El 96.07% afirmó no haber recurrido a alguna institución para denunciar los abusos.

Rechazo, falta de opciones para ejercer su carrera profesional, mejorar ingresos, o no contar con el apoyo familiar, son algunas razones por las cuales justificaron recurrir al autoempleo, con oficios como trabajo sexual, estilista, modelo y reparaciones de aparatos electrónicos, entre otros.

El 76.90% de quienes cuentan con un empleo consideraron que el puesto que ocupan — secretaria administrativa, marketing, jefe de inventarios, informática y programación, o desarrollo de proyectos tecnológicos de informática— corresponde a sus estudios y capacidades laborales.

En este rubro el mismo porcentaje respondió no haber iniciado su proceso transgenérico-transexual dentro de la empresa para la que laboran actualmente.

Por su parte, las personas desempleadas argumentaron no haber recurrido al seguro de desempleo que otorga el GDF debido a que no reúnen la documentación requerida (no concuerda con su identidad de género) o bien, no conocen este programa de ayuda.

A la presentación del diagnóstico, que también divulga instituciones a favor de la no discriminación, acudió Gabriela Romero, subdirectora de Promoción y Fomento a la Equidad, de la Dirección de Igualdad y Diversidad Social (DGIDS), quien propuso difundir el documento durante el marco de la promulgación del Decálogo de la Diversidad Sexual.

Por su parte, Rocío Suárez, promotora de la investigación, señaló la necesidad de establecer acciones conjuntas entre el Gobierno y la sociedad civil para promover una mayor rigidez de leyes antidiscriminatorias. La también integrante del grupo Travestis México se pronunció a favor de una cultura de los Derechos Humanos.

Al igual que Norma Angélica López, coordinadora del programa de Diversidad Sexual de la DGIDS, reconocieron los avances en materia de reconocimiento jurídico de identidad sexo-genérica en la Ciudad de México.

Semenya

La atleta Caster Semenya ha posado para el magazine sudafricano ‘You’ así de guapa, tras haber sido acusada de no ser una mujer, a causa de su aspecto masculino, sobre el que se ha abierto una investigación.

En los recientes mundiales de atletismo de Berlín, acusaron a Caster Semenya de no ser una mujer debido a su grotesco aspecto. Ahora, la sudafricana de 18 años y ganadora de la medalla de oro en 800 metros desmiente cualquier atisbo de masculinidad posando para la revista ‘You’.

“Dios me ha hecho así y me acepto como soy”, ha declarado Semenya. “Me gustaría ponerme más vestidos de gala pero no encuentro la ocasión”, añadió.

El feminismo quiere aportar a la sociedad una visión solidaria entre hombres y mujeres basándose en el reconocimiento y respeto común, crear una sociedad en la que un género no tenga una posición dominante sobre el otro sin embargo aún hay quienes sustentan dolosamente que el feminismo es la antítesis del machismo.

Si pretendemos conseguir una sociedad más justa por igualitaria, considero que la herramienta legal más efectiva es la positivación de los derechos de género visibilizando legalmente una realidad social que no tuvo cabida cuando se redactó la Constitución.

Los derechos de género, son derechos, no medidas de acción positiva porque el objetivo de las medidas de acción positiva pretenden facilitar la igualdad de oportunidades ante una situación social contrastada de desigualdad real, sin embargo los derechos de género tienen como objetivo lograr una sociedad igualitaria, cambiando de raíz la estructura patriarcal del Estado, en lugar de parchear a golpe legislativo con normas de inferior rango con dudosa y cuestionable repercusión en la vida cotidiana.

Constitucionalizar los derechos de género positivizándolos no es más que dotar a la sociedad de la garantía que históricamente ha supuesto la positivación de derechos, así lo fueron los derechos llamados de primera generación en los primeros textos constitucionales, y así ha venido siéndolo no solo en nuestra historia constitucional, sino en la historia constitucional de los países de nuestro entorno.

La positivación es necesaria y deviene ineludible porque introduce expresamente la perspectiva de género en el núcleo duro de la parte dogmática de nuestra Constitución, adecuándola a la realidad social y bajo la especial protección que sobre los Derechos Fundamentales y las Libertades Públicas recaen: Tutela judicial efectiva, Recurso de Amparo, Recurso preferente y sumario, Recurso y cuestión de inconstitucionalidad y su defensa a través del Defensor del Pueblo.

Laura Maestre

Concepto de sexo:

A nivel puramente biológico, el sexo es un mecanismo mediante el cual los humanos, al igual que cualquier otra especie animal y vegetal evolucionada, se reproducen.

El proceso consiste en llevar una célula reproductiva masculina (espermatozoide) hacia la célula reproductora femenina (el óvulo) la cual es fecundada.

Durante 9 meses, el óvulo fecundado se desarrolla dentro de la madre y se convierte en un nuevo individuo, en una nueva vida.

Concepto de sexualidad:

Es la capacidad de expresar sentimientos y emociones profundas como el amor que enriquece el espíritu y condiciona muchos aspectos del comportamiento afectivo del individuo.

La función sexual no es otra cosa que la integración armónica del sexo (netamente biológico) con la sexualidad (que se manifiesta mediante la actitud psicológica frente al sexo e implica, al mismo tiempo, la expresión de sentimientos).

Mientras la sexualidad se limita exclusivamente a los órganos genitales, es una respuesta instintiva y tiende a la repetición, la sensualidad abre una amplia gama de posibilidades que “junto con el despertar de la imaginación” logra innovadores efectos en quienes saben cómo utilizarla.

Algunas personas suelen atribuirle la sensualidad a la mujer y la sexualidad al hombre.

Pero, la verdad es que ambos tienen una porción de cada una en su personalidad, tal como los dos comparten lo masculino y lo femenino en su ser.

La combinación perfecta incluye sensualidad y sexualidad por igual, un lado sensible y dulce con un aspecto práctico y directo.

De hecho, si la relación carece del aspecto sensual, pronto se llega a la monotonía y al consecuente aburrimiento.

Una mirada sugestiva, un suspirar al oído o una caricia en el lugar adecuado pueden decir más que mil palabras.

Y, lo más importante, de esto es que conlleva la magia de iniciar un juego inagotable que invita a explorar las posibilidades de los cinco sentidos, sin limitarse específicamente al acto sexual.

SANTANDER, 3 Sep. (EUROPA PRESS) -

La poeta Aurora Luque advierte hoy en Santander del “peligro” de no “entender” la reivindicación del feminismo porque, a su juicio, se puede retroceder hacia terrenos “muy negros” otra vez. “Parece que cuando reclamamos igualdad estamos sacando un discurso antiguo y no tiene por qué, ya que aún queda mucho por hacer”, afirmó.

Como ejemplo, explicó que una antología poética de mujeres “pierde valor” mientras que algo hecho totalmente por hombres es “normal”. También se refirió a la escasez de presencia femenina en los jurados de los premios poéticos ya que, para ella, “si hubiera una igualdad numérica irían consiguiéndose resultados distintos”.

Luque hizo estas declaraciones en una rueda de prensa previa a su intervención en el ciclo ‘Veladas poéticas. Con acento europeo’ de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en la que intervino junto al poeta cántabro Carlos Alcorta y la vicerrectora de Extensión Universitaria de la institución académica, Virginia Maquieira.

La poeta y directora del Centro Cultural Generación del 27 opinó que las nuevas tecnologías en el género poético afectan de manera “beneficiosa” porque, a la hora de publicar, “se saltan las barreras de los editores, su selección caprichosa y la traba de la distribución”. No obstante, reconoció que “puede crear confusión si los lectores no están preparados” porque, en ocasiones, “creen que todo vale”.

Luque confesó su “pasión” por los autores clásicos quienes, según dijo, “siguen siendo modernos y estando presentes” en la actualidad.

Así, la poeta denunció el “gran delito” que, en su opinión, cometen los centros educativos al eliminar las asignaturas del latín y del griego, porque “hace que la sociedad retroceda”. “Los clásicos nos ayudan a tener la traducción como una tarea muy cercana en este mundo global”, señaló.

Respecto a las nuevas generaciones poéticas, la escritora almeriense explicó que “hay grandes nombres muy respetables” y jóvenes “inquietísimos” que aportan “nuevas lecturas de la realidad y del presente”.

Asimismo, Luque insistió en que el “compromiso” de los nuevos poetas “ha cambiado” al “irse abajo la división entre torre de marfil y poeta comprometido”, es decir, que los jóvenes “han destruido una posición que parecía que iba a ser eterna”.

Por último, la directora del Centro Cultural Generación del 27 anunció que está trabajando en una antología de poesías griegas sobre el mar, que no se basa en ninguna otra ya publicada. “Es una sorpresa cómo trataron los poetas griegos el mar de forma agridulce”, afirmó.

(Nota: Me he permitido cambiar, del artículo original, la frase “La poeta Aurora Luque ha advertido hoy en Santander del “peligro” del “cansancio” que suscita la reivindicación del feminismo”, pues no guarda coherencia con lo que ella sostiene despues. En todo caso, la corrección es de mi entera responsabilidad)

Gran controversia provocó el ex futbolista convertido en comentarista deportivo Alberto García Aspe con su crítica a los tacos que utilizó el fin de semana pasado el jugador del Querétaro, Luis Daniel Cano, en el encuentro contra el equipo Pumas. Los zapatos tenían un diseño tradicional, salvo por un detalle: eran de color rosa.

Ante la polémica desatada, el comentarista defendió su opinión diciendo que no es que le molestara especialmente ese tono, sino en general los zapatos deportivos de color, pero la verdad es que durante la transmisión televisiva, sí destacó que ese color era para mujeres.

Si bien es cierto que el rosa siempre ha sido acompañado de cierta controversia respecto a su uso en la moda masculina, éste aparece y desaparece en la escena de la moda continuamente y ha estado vigente prácticamente desde la década de los 50, cuando las famosas camisas estrechas de manga corta empezaron a usarse en tonos pastel.

De entonces a la fecha, el rosa es un tono recurrente, y prácticamente un básico, en las camisas de vestir y corbatas masculinas y gradualmente ha ido migrando a otras categorías como blazers, polos, cinturones, pantalones y zapatos. Una de las prendas más trendies de este verano que está por concluir son los capris rosas pastel para hombre.

¿Por qué rosa?

No es solamente que un hombre vestido de ese color atrae inmediatamente las miradas femeninas, quizá porque exuda confianza en sí mismo.

Se trata de una tonalidad que sicológicamente expresa calma y tranquilidad y es muy favorecedor para todos los tonos de piel; además luce muy elegante acompañado de prácticamente cualquier color oscuro como puede ser el negro, el gris oxford, el café chocolate y el azul medianoche, y con algunos claros también, como son el camel y el gris.

La combinación de un tono rosa pálido con negro se ha considerado históricamente como una de las más elegantes, independientemente de que la luzca un hombre o una mujer.

Desde luego, el atractivo de este tono, en sus versiones más light o más intensas, no ha pasado inadvertido para la moda deportiva y, por sorprendente que pudiera parecer, no estamos hablando solamente de los dulces vestiditos de la tenista Maria Sharapova; un buen número de equipos de futbol soccer (sí, señor García Aspe, de futbol soccer) lo han elegido como su color insignia.

El Palermo de Argentina, es conocido como el equipo rosanero por la combinación rosa y negro de su uniforme, mismo que es el de los Sport Boys del Callao, de Perú, y que también han utilizado equipos tan poco “femeninos” como la selección nacional de Escocia, el Juventus, el Sevilla o el Espanyol.

Por lo visto, no estaría de más que los comentaristas deportivos hicieran un poco de historia antes de emitir algún comentario subido de tono…rosa.

Los expertos opinan

Al respecto de las críticas de Alberto García Aspe al color rosa de los zapatos del deportista Luis Daniel Cano, cuestionamos a cuatro diseñadores mexicanos acerca del uso de esta tonalidad en la moda masculina.

Los expertos mexicanos externaron su opinión al respecto. En general, los creativos se mostraron muy sorprendidos de que aún existan ese tipo de prejuicios en nuestro país.

Francisco Saldaña, de la firma Malafacha: “Por comentarios como los del señor Alberto García Aspe, nuestro país sigue siendo de tercer mundo, emitir opiniones como esa en un programa de televisión con los que se catalogue por género a un color, me parece absurdo y un claro ejemplo de ignorancia.

“Lo más grave es que hable de moda cuando no tiene ni idea sobre el tema. De hecho, para primavera-verano 2010, el rosa viene muy fuerte para hombre; esto lo dice Promostyl, una de las agencias más importantes y que difunde las últimas tendencias de la moda en París.

“Este color resalta como un must en zapatos, cinturones, y otros complementos. En septiembre presentaremos nuestra colección y manejaremos el rosa para hombre combinado con tonos chocolates. Aunque la verdad es que ese color siempre ha estado presente en las colecciones de moda masculina.

“ Los comentarios de García Aspe demuestran la falta de información respecto a tendencias que hay en México”.

Arturo Ramos: “Los colores no tienen sexo; el que piense que el rosa es de niña y el azul de niño, se quedó en la infancia. Los comentarios sarcásticos que relacionan a un color con un género probablemente quieran decir que quien los hace no está seguro de su sexualidad.

“Hay que revisar a qué le teme, porque ¿cómo es posible que por usar uno o otro color vea agredida su identidad? Sin duda, tiene que ir a atender su problema con un sicólogo.

“El rosa siempre ha estado de moda, es un color que se combina con todo, siempre ha estado presente en el guardarropa de los varones. Incluso diferentes firmas internacionales, entre ellas Lacoste, constantemente lo utilizan en sus colecciones masculinas.

“ Lo que Alberto García Aspe demostró es su falta de cultura e información con respecto a la moda, un periodista o comentarista está obligado a estar al tanto de todo”.

Mauro Babún, de Morgana: “Creo que al final de cuentas la moda es para quien le interesa consumirla; más bien habría que aplaudir al jugador del equipo del Querétaro, Luis Daniel Cano, quien se puso los tenis rosa estando en un medio y un círculo donde la moda no se valora o se aprecia, lo que le importó era verse bien en su propio concepto.

“Eso de los colores por género pertenece a la cultura infantil, por el tema de los bebés, pero los adultos deben dejar de pensar que el rosa marca alguna diferencia entre hombre y mujeres.

“Este tono entra en la paleta de colores recurrentes para ambos sexos. Encuentras básicos de todas las marcas para varones en rosa; ya es algo muy común y elemental en cuestión de moda”.

Carlos Temores: El tabú hacia este color sólo existe en México. Una de las más importantes tiendas para hombre en Inglaterra se llama Pink (Rosa), y tiene toda una línea de corbatas y camisas en ese color, exclusivas para hombre.

“Es ignorancia pensar que alguien pueda verse ridículo por usar este color, es el reflejo de viajar poco, de no enterarse de lo que pasa en el mundo. Habría que preguntarle su opinión al futbolista David Beckham, quien es un icono del deporte y usa mucho el rosa.

“Hace como dos o tres años, yo mismo me vestía cien por ciento de rosa.

“No se puede designar a un color por género, es como si los sabores definieran si eres hombre o mujer, es absurdo”.

M. Laure Rodríguez Quiroga/www.webislam.com

Al hablar abiertamente sobre Feminismo Islámico se suceden toda una serie de reacciones y posicionamientos dispares, englobados básicamente en quienes se muestran partidarios y detractores de este movimiento.

Para algunas personas, especialmente entre la población no musulmana, feminismo e islámico, son dos términos incompatibles, presuponiendo que el islam es el causante de las injusticias que se cometen contra las mujeres.

Desde esta óptica, si se define el islam como el conjunto de actitudes y comportamientos de una gran parte de los musulmanes en aquellas sociedades autoproclamadas como islámicas, entonces es acertado afirmar que el islam discrimina a las mujeres, coarta su libertad y oprime el desarrollo de sus derechos más fundamentales. Pero ¿es verdaderamente el islam el causante de estas realidades? Evidentemente, no.

En definitiva, se afirma con rotundidad que el islam es una religión patriarcal, y por lo tanto a de ser combatida y por qué no, abolida. Bajo este prisma, es inaceptable que una mujer (u hombre) pueda considerarse musulmana y feminista al mismo tiempo.

Para otras personas, de religión musulmana, no puede aceptarse el feminismo islámico como algo legítimo del islam, ya que el surgimiento del término “feminismo”, surge en Occidente en un contexto secular de carácter antirreligioso, donde la creencia divina es un estorbo para la liberación de las mujeres.

De esta forma, el “feminismo” se vincula al colonialismo e imposición occidental, debiendo defender el islam como signo de identidad de las sociedades musulmanas contra toda corriente “externa”, como si la justicia para las mujeres fuera una causa ajena al islam.

Se rechaza el “feminismo”, en definitiva, por no estar explícitamente señalado en el Corán, la SunnaHadices. Vale señalar con curiosidad que esta reacción no mantiene el mismo grado de rechazo a términos simplificadores que traducen la “Sharia” como ley islámica o “Fiqh” como jurisprudencia islámica, interpretaciones surgidas también en Occidente y que no hacen justicia al significado real de ambos términos.

No cabe duda, que quienes más reacios se muestran a aceptar el término, suelen llevar consigo una extensa carga subjetiva de estereotipos y prejuicios relacionados al “feminismo” y por ende a las feministas, haciendo incluso en ocasiones comentarios despreciativos hacia quienes defienden la misma causa que el islam: la justicia hacia las mujeres.

Es por ello, que existen otras personas, en su mayoría musulmanas, que, aun siendo conscientes de que el término “feminismo” surgió en Occidente en un contexto distinto al actual, les ha servido de base para ser reinterpretado en diferentes contextos culturales y dar nombre a prácticas igualitarias existentes en otros pensamientos siglos atrás. Ese es, como es lógico, el caso del islam.

No son pocas las aleyas en el Corán que reflejan y apoyan la igualdad entre hombres y mujeres. De la misma forma, numerosos hadices demuestran la ejemplar conducta del Profeta Muhammad (PyB) con respecto al trato hacia las mujeres y donde enseñaba a no situar a las féminas en un segundo plano, sino más bien a elevar su posición social en una sociedad de iguales.

Desde la cosmovisión islámica, cualesquiera que sean los atributos humanos, todas las personas son iguales porque se constata que a través del Corán se pretende eliminar cualquier noción de inferioridad de la mujer con respecto al hombre. Para el islam, la única base de distinción entre seres humanos radica en su práxis moral.

Así pues, el feminismo islámico toma como base el Coran, para desafiar y poner en cuestión las interpretaciones patriarcales, ofreciendo lecturas alternativas que posibilitan la consecución de la tan ansiada igualdad de derechos.

Cualquier persona que se proclame musulmana y que crea en las palabras de las Sagradas Escrituras, debería sumarse a este movimiento de protesta que defiende el espíritu igualitario del islam. En consecuencia, cualquier musulmán/musulmana podría autodefinirse como feminista. Incluso, me atrevería a decir que el ser feminista es una característica más de un individuo musulmán que intenta llevar el camino correcto, como lo es, el ser respetuoso con el medio ambiente, con los seres vivos, con las personas de otras religiones, con las personas mayores…

Desde las sociedades del norte, se hace especial hincapié en resaltar aquellas prácticas culturales de opresión hacia las mujeres y en las implantaciones de visiones actuales de la sharia, que no son más que traducciones de castigos corporales, justificaciones de la violencia doméstica y códigos de familia misóginos y desiguales.

Se están validando estos discursos discriminatorios como representantes legítimos del islam, silenciando a las musulmanas y musulmanes que se enfrentan a corrientes integristas, gobiernos dictatoriales y a interpretaciones equívocas de la equidad otorgadas por Allah hacia toda la humanidad.

Utilizar el discurso del feminismo islámico, supone reconocer situaciones de discriminación y opresión que se hacen en nombre de la religión, por lo que se reivindica la posibilidad de liberarse de toda desigualdad en el marco del islam.

Hay quienes consideramos que se ha producido una degradación de la tradición islámica y una tergiversación de los textos sagrados en beneficio del género masculino. Desgraciadamente, el modelo ejemplar de Medina, en vida de Muhammed (PyB), fue perdiendo su peso paulatinamente, a escasos años de la muerte del Profeta, por lo que esa visión igualitaria duró pocas décadas. Reflejo de ello, es la situación actual de los países que no pierden la ocasión de autoproclamarse islámicos, cuando corrompen el sentido de equidad que emana del Coran.

La mujer, junto al hombre, constituye un pilar fundamental de la humanidad, por lo que privarlas a ellas de sus derechos (legítimamente reconocidos por Allah) impide que la sociedad evolucione.

Tomaré como ejemplo las valiosas palabras del monarca marroquí, Mohamed VI en su segundo discurso dirigido a la Nación el 20 de agosto de 1999:

¿Como se puede garantizar progreso y prosperidad a una sociedad cuando sus mujeres, que constituyen la mitad de la misma, ven sus derechos pisoteados y sufren injusticia, violencia y marginación, sin tener en cuenta el derecho a la dignidad y a la igualdad que les confiere nuestra religión?

Y es precisamente desde el interior de las sociedades musulmanas, desde donde se debe empezar a realizar un autoanálisis y autocrítica de las realidades presentes en la actualidad y que destruyen el reconocimiento a una serie de derechos que en la práctica han sido abandonados. La herramienta es fácil, ampararse en el verdadero mensaje de Medina (primera sociedad islámica) y aferrarse al islam como verdadero garante de liberación de la mujer y que permita cambiar su estatus actual.

Es por eso, que muchas mujeres musulmanas, luchan por una recuperación del islam en su mensaje más progresista e igualitario, trabajando por deconstruir las interpretaciones erróneas del Corán, para recuperar ese mensaje ideológico que hace 15 siglos garantizó un estatus social, económico y legal de pleno desarrollo de mujeres y hombres.

Fuente: http://www.webislam.com/?idt=13669

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha presentado uno de sus aterradores y reales informes anuales. La mutilación genital femenina, se ha practicado a más de 70 millones de mujeres entre los 15 y los 49 años en 28 países de África y Yemen.

El informe señala que El 60 por ciento de las niñas, jóvenes y mujeres que han sufrido esta práctica viven en el África subsahariana, y el 40 por ciento en Oriente Próximo y el norte de África.

El objetivo, además, es anula la capacidad de sentir placer sexual.

Pero en la mayoria de los casos, la mutilación femenina, ablación, se practica mucho antes, en niñas de entre cuatro y diez años.

Habitualmente la realiza una partera tradicional o una anciana de la aldea que utiliza un cuchillo sin esterilizar, un cristal roto o una piedra afilada, sin anestesia. En muchas oportunidades se utilize cuchillo, sin esterilizar,para intervenir a varias niñas.

La escisión más leve o(si es que alguna puede considerarse así) es la llamada circunci­sión de la sunna o tra­dición musulmana. en la que cortan el borde del clitoris. El tipo de esci­sión mas extendido en la mayoría de los países de Africa negra consisteen cortar el clítoris y los labios menores. Se asocia con el concepto de limpieza. La niña se inte­gra así a la tribu y se con­vierte en una mujer apta para e] matrimonio. Una mujer no mutilada puede ser rechazada incluso por sus amigas. Y sobre todo por su futuro marido.

En la infibulacion, la modalidad más trau­mática se elimina incluso una parte o la totalidad de los labios mayores. Los dos extremos de la vulva se cosen y se deja solo un pequeño orificio para la salida de la orina y el flujo menstrual, es la llamada circuncisión faraónica, mas extendida en Egipto. Antes de mantener relaciones sexuales la mujer es a veces literalmente rajada para que el hombre pueda penetrarla.

La escisión se origino, al parecer, en la edad de piedra en el Africa central. Fue en Egipto donde tomo forma la creencia de que el prepucio era la parte femenina del hombre y el clítoris la masculina de la mujer, cortándolos se evitaba cualquier ambigüedad sexual.

OHANNESBURGO (AP) – Más de dos millones de bebés y sus madres mueren cada año en todo el mundo debido a complicaciones del parto, excediendo el número de decesos infantiles por malaria y sida, según un estudio.

El trabajo de investigación, difundido el martes por el congreso mundial de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, que tiene lugar en Ciudad del Cabo, muestra además que esas muertes podrían ser evitadas fácilmente.

“El mundo continuará ignorando los silenciosos sollozos de los 230 niños que mueren cada hora por complicaciones de parto” a no ser que haya una mejor planificación y adopción de políticas sanitarias, según el estudio.

Alrededor de 1,02 millones de bebés nacen muertos y otros 904.000 mueren poco después del parto. En comparación, 820.000 niños mueren de la malaria y 208.000 fallecen en todo el mundo a causa del virus VIH, que provoca el sida.

Un 42% de las 536.000 muertes maternales ocurren en todo el mundo en el momento del parto, según el estudio. Las muertes en Africa y el sudeste asiático suman tres cuartos de las muertes maternas y de bebés.

La investigación estuvo encabezada por la organización Save the Children (Salvemos a los Niños), la Fundación Gates y la Universidad Johns Hopkins, con la participación de investigadores de más de 10 países. Aparece en el número de octubre de la revista que publica la federación.

“Las cuantiosas cifras ocultan múltiples historias personales de pérdidas”, dijo Joy Lawn, que dirige la campaña para salvar a los recién nacidos de Save the Children. “Cada muerte es una tragedia para la familia: en realidad una doble tragedia ya que casi todas esas muertes podría haber sido evitadas”, agregó.

Según el informe, muchas de esas muertes podrían ser evitadas con las mejoras de los cuidados básico de la salud y el entrenamiento de los profesionales locales de la salud para que realicen cesáreas de emergencia y otras técnicas salvadoras de vidas.

La pobreza es una de las principales razones de esas muertes. En los países acaudalados, la mayoría de las mujeres dan a luz rodeadas de profesionales de la medicina, mientras que en las naciones pobres pocas gozan de ese beneficio.


L*s activistas y grupos que firmamos este documento y formamos la Red Internacional por la Despatologización de las Identidades Trans denunciamos públicamente, una vez más, la psiquiatrización de nuestras identidades y las graves consecuencias del llamado “trastorno de identidad sexual o de género” (TIG). Del mismo modo, queremos hacer visible la violencia que se ejerce sobre las personas intersexuales mediante los procedimientos médicos vigentes.


Con “psiquiatrización” nombramos la práctica de definir y tratar la transexualidad bajo el estatuto de trastorno mental. Nos referimos, también, a la confusión de identidades y cuerpos no normativos (situados fuera del orden cultural dominante) con identidades y cuerpos patológicos. La psiquiatrización relega a las instituciones médico-psiquiátricas el control sobre las identidades de género. La práctica oficial de dichas instituciones, motivada por intereses estatales, religiosos, económicos y políticos, trabaja sobre los cuerpos de las personas amparando y reproduciendo el binomio de hombre y mujer, haciendo pasar esta postura excluyente por una realidad natural y “verdadera”.

Dicho binomio, presupone la existencia única de dos cuerpos (hombre o mujer) y asocia un comportamiento específico a cada uno de ellos (masculino o femenino), a la par que tradicionalmente ha considerado la heterosexualidad como la única relación posible entre ellos. Hoy, denunciando este paradigma, que ha utilizado el argumento de la biología y la naturaleza como justificación del orden social vigente, evidenciamos sus efectos sociales para poner fin a sus pretensiones políticas.

Los cuerpos que no responden anatómicamente a la clasificación médica occidental vigente son catalogados bajo el epígrafe de intersexualidad, condición que, “per se”, es considerada patológica. La clasificación médica, por el contrario, continúa aún hoy en día sin ser interrogada. La transexualidad también es conceptualizada como una realidad en sí mismo problemática. La ideología de género que actúa la psiquiatría, por el contrario, continúa aún hoy sin ser cuestionada.


Legitimar las normas sociales que constriñen nuestras vivencias y sentires implica invisibilizar y patologizar el resto de opciones existentes, y marcar un único camino que no cuestione el dogma político sobre el que se fundamenta nuestra sociedad: la existencia, única y exclusiva, de solo dos formas de ser y sentir. Si invisibilizar supone intervenir a recién-nacidos intersex (aquell*s con genitales ambiguos funcionales) con violentos tratamientos normalizadores así se hará, si de lo que se trata es de borrar la posibilidad de estos cuerpos y vetar la existencia de las diferencias.


El paradigma en el que se inspiran los procedimientos actuales de atención a la transexualidad y la intersexualidad convierte a estos en procesos médicos de normalización binaria. De “normalización” ya que reducen la diversidad a sólo dos maneras de vivir y habitar el mundo: las consideradas estadística y políticamente “normales”. Y con nuestra crítica a estos procesos resistimos también a tener que adaptarnos a las definiciones psiquiátricas de hombre y mujer para poder vivir nuestras identidades, para que el valor de nuestras vidas sea reconocido sin la renuncia a la diversidad en la que nos constituimos. No acatamos ningún tipo de catalogación, ni etiqueta, ni definición impuesta por parte de la institución médica. Reclamamos nuestro derecho a autodenominarnos.


Actualmente la transexualidad se considera un “trastorno de identidad sexual”, patología mental clasificada en el CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud) y en el DSM-IV-R (Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales de la Asociación de Psiquiatría Norte-americana). Estas clasificaciones son las que guían a los y las psiquiatras de todo el mundo a la hora de establecer sus diagnósticos. En ellas se comete un error poco casual: la confusión de los efectos de la transfobia con los de la transexualidad. Se invisibiliza la violencia social que se ejerce sobre quienes no se adecuan a las normas de género. De este modo, se ignora activamente que el problema no es la identidad de género, es la transfobia.


La revisión del DSM-IV-R es un proceso que comenzó hace ahora dos años, y tiene por fin determinar los cambios en la lista de enfermedades. En estos últimos meses se han hecho públicos los nombres de los psiquiatras que decidirán el futuro del trastorno de identidad sexual (TIG).


Al frente del grupo de trabajo sobre el TIG se encuentran el Dr.Zucker (director del grupo) y el Dr. Blanchard , entre otros. Estos psiquiatras, que son conocidos por utilizar terapias reparativas de reconducción a homosexuales y a transexuales y que están vinculados a clínicas que intervienen a intersexuales, proponen no solo no retirar el trastorno sino ampliar su tratamiento a l*s niñ*s que presenten comportamientos de género no-normativos y aplicarles terapias reparativas de adaptación al rol de origen. En este sentido, el movimiento trans norteamericano ha hecho un llamamiento solicitando su expulsión del grupo encargado de la revisión del DSM. La Red Internacional por la Despatologización de las Identidades Trans se une sin reservas a la citada denuncia.


La patologización de la transexualidad bajo el “trastorno de identidad sexual” es un gravísimo ejercicio de control y normalización. El tratamiento de este trastorno se lleva a cabo en diferentes centros de todo el mundo. En casos como el del Estado Español, es obligatorio el paso por una evaluación psiquiátrica en las Unidades de Identidad de Género que, en algunas ocasiones, va asociada a un control semanal de nuestra identidad de género a través de terapias de grupo y familiares y todo tipo de procesos denigrantes que vulneran nuestros derechos. En el caso del Estado español, hay que resaltar que cualquier persona que desee cambiar su nombre en la documentación o modificar su cuerpo con hormonas u operaciones debe pasar obligatoriamente por una consulta psiquiátrica.


Por último, nos dirigimos directamente a la clase política. Nuestra demanda es clara:

Exigimos la retirada de la transexualidad de los manuales de enfermedades mentales (DSM-TR-IV y CIE-10). Paralización de los tratamientos a bebés intersex.

Reivindicamos el derecho a cambiar nuestro nombre y sexo en los documentos oficiales sin tener que pasar por ninguna evaluación médica ni psicológica. Y añadimos que pensamos, firmemente. que el Estado no debería de tener ninguna competencia sobre nuestros nombres, nuestros cuerpos y nuestras identidades.


Hacemos nuestras las palabras del movimiento feminista en la lucha por el derecho al aborto y el derecho al propio cuerpo: reivindicamos nuestro derecho a decidir libremente si queremos o no modificar nuestros cuerpos y poder llevar a cabo nuestra elección sin impedimentos burocráticos, políticos ni económicos, así como fuera de cualquier tipo de coerción médica. Queremos que los sistemas sanitarios se posicionen frente al trastorno de identidad sexual, reconociendo la transfobia actual que sostiene su clasificación, y replanteen su programa de atención sanitaria a la transexualidad haciendo de la evaluación psiquiátrica una paso innecesario y del acompañamiento psicoterapéutico una opción voluntaria. Exigimos también el cese de las operaciones a recién-nacid*s intersex.


Denunciamos la extrema vulnerabilidad y las dificultades en el acceso al mercado laboral del colectivo trans. Exigimos que se garantice el acceso al mundo laboral y la puesta en marcha de políticas específicas para acabar con la marginación y la discriminación de nuestro colectivo. Exigimos, además, condiciones de salud y seguridad en el desarrollo del trabajo sexual y el fin del asedio policial a estas personas, así como del tráfico sexual.


Esta situación de vulnerabilidad se acentúa en el caso de las personas trans inmigradas, que llegan a nuestro país huyendo de situaciones de extrema violencia. Exigimos la concesión inmediata de asilo político en estos casos a la vez que reivindicamos la plena equiparación de derechos de las personas migrantes. Denunciamos los efectos de la política de extranjería actual sobre los sectores socialmente más vulnerables.


A la vez que gritamos que no somos víctimas sino seres activos y con capacidad de decisión sobre nuestra propia identidad, queremos recordar también todas las agresiones, asesinatos y también los suicidios de las personas trans a causa de la transfobia. Señalamos al sistema como culpable de estas violencias. El silencio es complicidad.


Finalizamos evidenciando la extrema rigidez con la que se impone el binomio hombre/mujer, como opción única y excluyente, binomio que es construido y puede ser cuestionado. Nuestra sola existencia demuestra la falsedad de estos polos opuestos y señala hacia una realidad plural y diversa. Diversidad que, hoy, dignificamos.


Cuando la medicina y el Estado nos definen como trastornad*s ponen en evidencia que nuestras identidades, nuestras vidas, trastornan su sistema. Por eso decimos que la enfermedad no está en nosotr*s sino en el binarismo de género.


Anunciamos que la Red Internacional por la Despatologización de las Identidades Trans surge para consolidar una coordinación mundial en torno a un primer objetivo: la descatalogación de la transexualidad del DSM-TR en el año 2012. Un primer paso por la diversidad, un primer golpe a la transfobia.


¡Por la diversidad de nuestros cuerpos y nuestras identidades!

¡La transfobia nos enferma!

RED INTERNACIONAL POR LA DESPATOLOGIZACIÓN TRANS

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